Eloy Mayckoll Sánchez sigue desaparecido: 120 horas de silencio tras el hábeas corpus

La familia de Eloy Mayckoll Sánchez denuncia que desconoce dónde está y en qué condiciones se encuentra, cinco días después de que su defensa presentara un hábeas corpus. La desaparición, reportada desde enero de 2025, mantiene a sus seres queridos frente a una incertidumbre que pone en riesgo su integridad.

Justicia X Libertad · Venezuela

Eloy Mayckoll Sánchez sigue desaparecido: 120 horas de silencio tras el hábeas corpus

La familia de Eloy Mayckoll Sánchez denuncia que desconoce dónde está y en qué condiciones se encuentra, cinco días después de que su defensa presentara un hábeas corpus. La desaparición, reportada desde enero de 2025, mantiene a sus seres queridos frente a una incertidumbre que pone en riesgo su integridad.

JPNJonatan Palacios NewsPublicado el 8 de octubre de 2026.
Eloy Mayckoll Sánchez sigue desaparecido: 120 horas de silencio tras el hábeas corpus
Imagen editorial principal: Jonatan Palacios News para esta cobertura.

Cinco días sin una noticia de Eloy

Eloy Mayckoll Sánchez continúa desaparecido y su familia denuncia que sigue sin saber dónde está ni cuál es su condición física y mental. Han pasado 120 horas desde que su defensa presentó un recurso de hábeas corpus para exigir información sobre su paradero. Detrás de ese lapso hay una ausencia que no se mide solo en horas: hay una familia que permanece sin poder confirmar si Eloy está a salvo, si ha recibido atención o si puede comunicarse con quienes lo buscan.

El dato más grave de la denuncia es que el recurso no ha producido una respuesta sobre el destino de Sánchez, según relataron sus familiares. Cinco días de silencio después de una solicitud formal no reducen la angustia a un trámite; prolongan el desamparo de una persona cuya ubicación permanece oculta. Cada jornada sin una noticia verificable extiende también la incertidumbre de quienes conocen su nombre, esperan su regreso y temen por su vida.

La defensa acudió al hábeas corpus para reclamar información sobre Eloy, mientras su entorno exige saber qué ocurrió tras su desaparición. La familia no está pidiendo una explicación abstracta: reclama una señal concreta de que está vivo, el lugar en que se encuentra y la posibilidad de conocer su estado. La ausencia de esa información convierte el paso del tiempo en una herida abierta para todos los que lo esperan.

Sabana Grande, el último punto de la cronología

Los familiares sitúan el inicio de esta desaparición el 12 de enero de 2025. Según su denuncia, Eloy Mayckoll Sánchez fue detenido ese día por el Sebin en la zona de Sabana Grande, en Caracas. Desde entonces, la secuencia pública del caso conserva un punto de partida, una fecha y un lugar, pero no una noticia sobre el destino de la víctima ni una comunicación que alivie la incertidumbre de su familia.

Sabana Grande no es un detalle accesorio en esta historia. Es el sector caraqueño señalado por el entorno de Eloy como el lugar de la detención y, por tanto, el último espacio conocido dentro de una cronología que se quebró después. La denuncia familiar vincula directamente esa desaparición con el Sebin; esa atribución debe permanecer visible junto con la fecha, porque los nombres, los lugares y los tiempos impiden que una persona sea reducida a un caso sin rostro.

La familia sostiene que desconoce tanto la ubicación de Eloy como su condición física y mental. Esa denuncia no describe una separación voluntaria ni una falta de contacto ordinaria. Describe la desaparición de un hombre cuya búsqueda ha debido sostenerse públicamente para evitar que el silencio borre su rastro. Mantener completos estos elementos —su nombre, la fecha, el sector y la denuncia sobre quién lo detuvo— es una forma de resguardar la memoria del caso.

Randy Rodríguez señaló a quienes controlan la información

Randy Rodríguez, hermano de Eloy, responsabilizó al Sebin, a la Defensoría del Pueblo, al Poder Judicial y a representantes del Estado secuestrado por el Cártel de los Soles por la integridad de su familiar. Su reclamo identifica a las estructuras que, de acuerdo con la denuncia, controlan la información decisiva sobre el paradero de Sánchez. También exige una respuesta inmediata que rompa el aislamiento impuesto a la familia desde la desaparición.

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Nombrar a esas estructuras no equivale a reconocerlas como garantes neutrales. El Sebin aparece señalado por la familia como la fuerza que realizó la detención en Sabana Grande, mientras la Defensoría del Pueblo y el Poder Judicial forman parte del aparato institucional que sigue sin aportar una ubicación o una prueba de vida. La responsabilidad directa por la integridad de Eloy recae en quienes ejercen de facto el control sobre su posible cautiverio y sobre la información que su familia reclama.

El hábeas corpus presentado por la defensa deja además un registro público de la exigencia de la familia. Su valor humano está en que documenta una búsqueda: la de un hermano que se niega a aceptar que Eloy desaparezca del espacio público. La persistencia de Randy Rodríguez convierte el dolor familiar en una demanda de verdad inmediata y conserva una cronología que deberá ser parte de cualquier rendición de cuentas en una Venezuela libre.

La desaparición prolonga el cautiverio de una familia

Cuando una persona es mantenida incomunicada o desaparece tras una detención denunciada, el daño alcanza a cada persona que espera una llamada, una visita o una confirmación de vida. La familia de Eloy no sabe cómo está física ni mentalmente, según su denuncia. Esa incertidumbre impide acompañarlo, conocer si necesita atención y tomar decisiones básicas con la tranquilidad que toda familia merece.

El caso de Sánchez debe leerse desde la víctima y desde el tiempo arrebatado a sus seres queridos, no como una rutina de expedientes. La detención atribuida al Sebin y la posterior ausencia de información describen, según la denuncia familiar, un secuestro político que no puede normalizarse como una custodia regular. Eloy no es una cifra ni un nombre archivado: es una persona con vínculos, una historia y una familia obligada a sostener su búsqueda ante estructuras que mantienen secuestrado el aparato institucional.

Las 120 horas transcurridas desde el recurso tienen un peso propio porque se suman a una desaparición reportada desde enero de 2025. El paso de los días no disminuye la urgencia; aumenta el riesgo que denuncia su entorno. Por eso la exigencia de una prueba de vida, de acceso independiente y del fin de cualquier cautiverio no admite demoras ni fórmulas que intenten diluir la responsabilidad de quienes conocen o controlan su destino.

Publicar su nombre para impedir que el silencio venza

La información disponible permite fijar una cronología ciudadana: Eloy Mayckoll Sánchez fue reportado como detenido el 12 de enero de 2025 en Sabana Grande; su familia afirma que el Sebin estuvo involucrado; y, 120 horas después del hábeas corpus introducido por su defensa, aún denuncia que no conoce su paradero ni su estado. Esa secuencia debe circular y preservarse como expediente público frente a cualquier intento de alterarla, ocultarla o dejarla caer en el olvido.

La documentación de familiares, defensores y testigos es hoy una herramienta de protección para quienes padecen desaparición y cautiverio político en Venezuela. Hacerla visible no reemplaza la libertad de Eloy ni repara el sufrimiento de su entorno, pero dificulta que su ausencia sea tratada como un dato prescindible. La presión de instancias internacionales independientes y la preservación pública de cada denuncia son necesarias para acompañar a las familias y dejar constancia de quiénes fueron señalados.

La exigencia es que Eloy Mayckoll Sánchez aparezca con vida, que termine cualquier forma de cautiverio y que recupere de inmediato, plena e incondicionalmente, su libertad. Hasta que eso ocurra, su caso debe permanecer en la memoria pública con los hechos y las denuncias que su familia ha sostenido. En una Venezuela libre, instituciones independientes tendrán el deber de reconstruir esta desaparición y exigir cuentas a quienes mantuvieron a Eloy y a su familia bajo el peso del silencio.

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