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Venezolanos llevan a la ONU el rechazo a Delcy Rodríguez: "No nos representa"
Venezolanos se concentraron frente a la ONU en Nueva York para rechazar la presencia de Delcy Rodríguez en la Asamblea General y exigir elecciones. La protesta coincidió con otra movilización en Caracas y volvió a situar la legitimidad democrática venezolana ante la comunidad internacional.

Frente a la ONU, una consigna de legitimidad
Venezolanos se concentraron el martes 22 de septiembre frente a la sede de las Naciones Unidas en Nueva York para rechazar la presencia de Delcy Rodríguez en la Asamblea General. La frase que articuló la movilización fue directa: Rodríguez no representa a Venezuela. Con banderas, pancartas y megáfonos, los participantes llevaron a las puertas del organismo multilateral una exigencia que atraviesa a buena parte de la diáspora: que el futuro político del país vuelva a decidirse mediante elecciones.
Los videos difundidos por Reporte Ya, Freddy Zur y Michelle Rivera registran a manifestantes reunidos en las inmediaciones de la ONU, con consignas contra la participación de Rodríguez y reclamos por libertad. Las imágenes muestran una protesta ciudadana organizada para que la discusión sobre Venezuela no quede limitada a la agenda diplomática de la delegación enviada por el régimen venezolano. El mensaje fue dirigido tanto a quienes transitan por la Asamblea como a los gobiernos que siguen de cerca la crisis venezolana.
Una de las voces recogidas durante la jornada vinculó su presencia con el dolor por su padre y con la necesidad de mantener viva la lucha por Venezuela. Ese testimonio sitúa el peso humano de una protesta que no se redujo a un desacuerdo de protocolo. Detrás de las pancartas hay familias separadas, exiliados y personas que siguen fuera del país mientras reclaman una salida democrática y el fin de una estructura que, según los manifestantes, no obtuvo un mandato popular.
La protesta también se escuchó en Caracas
El rechazo no quedó circunscrito a Nueva York. El Diario Venezuela, El Nacional, Diario Libre y El Economista reportaron una concentración simultánea en Caracas frente a una sede de Naciones Unidas. Allí, decenas de personas y sindicalistas protestaron por la agenda de Rodríguez en Estados Unidos. El Economista, en un despacho atribuido a AFP, cifró en alrededor de 50 a los asistentes y señaló que exhibieron mensajes en español e inglés.
Andrés Velásquez, exgobernador opositor, afirmó ante los medios que Rodríguez no representa a Venezuela y sostuvo que una ronda de reuniones en Nueva York no puede borrar las responsabilidades políticas que él atribuye al aparato chavista tras las presidenciales de 2024. Velásquez planteó que el voto es la fuente de representación ante un organismo como la ONU. Sus declaraciones expresan la posición de un dirigente opositor y se suman a una protesta que reclamó elecciones como salida a la crisis de legitimidad.
Noel Álvarez, activista y ex preso político, afirmó que el país atraviesa una situación de ausencia de una presidencia legítima. También rechazó que Rodríguez se dirija a otros países en nombre de Venezuela. Las concentraciones de Caracas y Nueva York coincidieron en un punto esencial: la interlocución internacional del régimen venezolano no resuelve la demanda ciudadana de poder elegir. El reclamo público se concentró en esa distancia entre una representación sostenida de facto y la legitimidad que los manifestantes vinculan al sufragio.
La agenda neoyorquina bajo presión ciudadana
Según El Diario Venezuela, Rodríguez llegó a Nueva York el lunes para intervenir el jueves 24 de septiembre en la Asamblea General de la ONU. Su visita abrió una agenda de alto perfil en una ciudad donde coinciden delegaciones de decenas de países, organismos internacionales y medios de comunicación. La protesta se instaló precisamente en ese escenario para impedir que la imagen diplomática del régimen de Venezuela desplazara el debate sobre la crisis política que denuncian sus críticos.
Video publicado por Jonatan Palacios News
Preview audiovisual publicado por @JPActivista
Los reportes también indicaron que estaba previsto un encuentro con el presidente estadounidense Donald Trump, presentado como el primer cara a cara entre ambos. Para quienes se manifestaron, la posibilidad de esas reuniones elevó la urgencia de hacer visible su posición. Velásquez sostuvo que cualquier conversación de ese nivel solo tendría interés para los venezolanos si conduce a una fecha de elecciones presidenciales. Esa es una demanda política expresada por el dirigente, no una condición anunciada por las partes involucradas.
La Asamblea General coloca a Venezuela en una vitrina internacional, pero una intervención desde la tribuna no zanja por sí sola el debate sobre quién habla en nombre del país. Los manifestantes cuestionaron que la participación de Rodríguez pueda leerse como aval a una representación que rechazan. En ese contraste reside el alcance de la jornada: mientras el régimen busca interlocución en Nueva York, venezolanos dentro y fuera del país vuelven a llevar al espacio público la discusión sobre el origen democrático del poder.
La diáspora evita que la crisis quede fuera de escena
La concentración frente a la ONU mostró una función política concreta de la diáspora: conectar una demanda nacida de la crisis venezolana con el debate internacional. No se trató de una representación uniforme de todos los venezolanos en el exterior, sino de ciudadanos que hicieron pública su propia posición con nombres, consignas y presencia física. Su protesta sitúa ante la comunidad internacional el reclamo de que ninguna agenda bilateral ni reunión institucional sustituye la decisión de los electores.
La movilización ocurre en una ciudad donde reside una comunidad venezolana amplia y donde la ONU concentra debates que afectan la región. Por eso el lugar importa. Las imágenes de banderas venezolanas frente a la sede del organismo trasladan una controversia nacional a un escenario global sin inventar una representación que los manifestantes no se atribuyeron. Lo que sí afirmaron fue su rechazo a que Rodríguez hable por un país cuya crisis democrática continúa marcando la vida de millones de personas dentro y fuera de sus fronteras.
En Florida, otra parte de la diáspora también ha expresado inquietud por las consecuencias de la política migratoria estadounidense. La Verdad reportó una protesta distinta en Doral contra la cooperación local con ICE. Aunque se trata de una movilización con objeto propio, revela la presión que enfrentan venezolanos que reclaman democracia para su país mientras lidian con incertidumbre migratoria en Estados Unidos. Esa doble condición vuelve aún más significativa la presencia de quienes acudieron a la ONU pese a los riesgos personales que describieron algunos participantes.
Elecciones, libertad y memoria pública
Las movilizaciones de Nueva York y Caracas exigieron elecciones y la liberación de las personas secuestradas por motivos políticos. Esas demandas fueron enunciadas por los participantes y recogidas por los medios que cubrieron la jornada. Su alcance es claro: la protesta no pidió un ajuste de imagen ni una fórmula diplomática para el régimen venezolano; cuestionó la base misma de una representación que, a juicio de los concentrados, no procede de la voluntad popular.
En Venezuela, donde el aparato que controla el poder mantiene cooptadas las instituciones llamadas a garantizar derechos, la evidencia ciudadana adquiere un valor central. Los videos, fotografías, carteles y testimonios de esta jornada deben preservarse como memoria pública de un reclamo que fue expresado en dos ciudades separadas por miles de kilómetros. Su circulación permite fijar fecha, lugar, consignas y voces antes de que la presión diplomática o la propaganda intenten reducir la exigencia a una escena pasajera.
La rendición de cuentas institucional solo podrá sostenerse en una Venezuela libre, con organismos reconstruidos e independientes del aparato denunciado. Hasta entonces, la protesta deja una constancia que la diplomacia no puede borrar: la participación de Delcy Rodríguez en foros internacionales no convierte una representación de facto en mandato popular. Los venezolanos que alzaron su voz frente a la ONU y en Caracas mantuvieron abierta la demanda de elecciones, libertad y memoria para un país que aspira a decidir su propio destino.