Luis Galeano enfrenta un proceso migratorio en EE.UU. tras su detención en Florida

Luis Galeano, periodista nicaragüense exiliado y director de Café con Voz, fue detenido por ICE mientras trabajaba como conductor de Uber en Florida. Su esposa, Deykell Santamaría, recibió dos llamadas breves: supo que hay una audiencia fijada, pero todavía no conoce el lugar donde permanece bajo custodia.

Estados Unidos

Luis Galeano enfrenta un proceso migratorio en EE.UU. tras su detención en Florida

Luis Galeano, periodista nicaragüense exiliado y director de Café con Voz, fue detenido por ICE mientras trabajaba como conductor de Uber en Florida. Su esposa, Deykell Santamaría, recibió dos llamadas breves: supo que hay una audiencia fijada, pero todavía no conoce el lugar donde permanece bajo custodia.

JPNJonatan Palacios NewsPublicado el 16 de septiembre de 2026.
ICE detuvo a Luis Galeano en Florida y su esposa aún desconoce dónde está
Imagen editorial principal: Jonatan Palacios News para esta cobertura.

Dos llamadas que dejaron a una familia en espera

Luis Galeano, periodista nicaragüense exiliado y director del programa Café con Voz, fue detenido por agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos, conocido como ICE, mientras trabajaba como conductor de Uber en Florida. La detención, reportada el 14 de septiembre, convirtió una jornada de trabajo en una crisis inmediata para su esposa, Deykell Santamaría, y para una familia que espera saber en qué centro permanece bajo custodia.

Santamaría relató a Noticias Telemundo que Galeano logró avisarle de su arresto en una primera llamada de unos quince segundos. Alcanzó a pedirle que contactara a un abogado y a colegas para comunicar la detención. Ese breve mensaje dejó claro que la familia debía activar de inmediato la defensa y una red de apoyo, antes de contar siquiera con información básica sobre el lugar de custodia.

Una segunda comunicación aportó un dato decisivo: Galeano le informó que ya tenía fecha para comparecer ante una corte migratoria. Sin embargo, la llamada no resolvió la pregunta que domina estas horas para Santamaría: dónde se encuentra. La angustia no nace de una especulación, sino de un hecho concreto narrado por la esposa del comunicador: sabe que fue detenido y que existe una audiencia, pero todavía busca la ubicación desde la que deberá enfrentar el proceso.

Una audiencia fijada, pero aún sin ubicación

La audiencia de inmigración quedó programada para el 2 de octubre, según informó Santamaría a La Nación. La fecha sitúa el caso en un calendario judicial y permite a la defensa preparar los pasos siguientes. Pero una audiencia señalada no reemplaza la información inmediata que necesita una familia cuando una persona es trasladada o permanece bajo custodia de una agencia migratoria.

Para Galeano, la comunicación con su abogada, con su esposa y con las personas que pueden acompañarlo no es un detalle administrativo. Es la condición mínima para que su caso avance con una defensa real y para que su familia pueda conocer cómo se encuentra. La incertidumbre sobre el centro de detención afecta esa capacidad de respuesta y agrava el impacto humano de un arresto que ocurrió mientras intentaba generar ingresos para sostener su vida en el exilio.

Los reportes publicados identifican que la detención ocurrió cuando realizaba traslados en Uber y que Santamaría fue informada de la futura audiencia. Ella también explicó que Galeano tiene un proceso de asilo iniciado en 2019. Esos elementos deberán ser examinados en la vía correspondiente; mientras llega esa fecha, la necesidad inmediata es más elemental: una ubicación verificable, contacto con la defensa y comunicación suficiente para que la familia no quede reducida a esperar llamadas de segundos.

Café con Voz y la vida reconstruida en Florida

Galeano salió de Nicaragua en diciembre de 2018 y mantuvo desde el exilio su trabajo informativo a través de plataformas digitales. Café con Voz, espacio que dirige y que fue fundado en 2012, continuó siendo parte de esa labor. La detención en Florida alcanza, por tanto, a un periodista que no dejó atrás su oficio al salir de su país, sino que buscó sostenerlo desde Estados Unidos mientras reconstruía la vida de su familia.

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Una crónica de Expediente Público indicó que el trabajo como conductor complementaba sus ingresos vinculados al periodismo. Santamaría relató que ambos asumían actividades adicionales mientras sostenían el programa. El dato revela el costo cotidiano del exilio: continuar informando puede coexistir con empleos de supervivencia, horarios extensos y una economía familiar que depende de cada jornada en la calle.

Trabajar como conductor no disminuye su condición de periodista ni convierte en irrelevante el historial que lo llevó a salir de Nicaragua. Tampoco otorga por sí solo un resultado migratorio. Sí obliga a mirar el caso con la dignidad que merece una persona que fue detenida mientras trabajaba y cuyo entorno familiar necesita saber dónde está. El proceso migratorio debe tramitarse sobre hechos, con acceso efectivo a la defensa y sin que el silencio administrativo rompa el vínculo con quienes pueden asistirlo.

Un exilio atravesado por la persecución a la prensa

El caso de Galeano se inscribe en una realidad más amplia para la prensa independiente nicaragüense. El Comité para la Protección de los Periodistas estima que 268 periodistas han salido al exilio, en gran medida para escapar de un sistema de represión política y acoso judicial contra medios críticos que la organización ha documentado. El cierre de espacios cívicos y la persecución a reporteros no son un debate abstracto: fuerzan a cientos de profesionales a rehacer su oficio y su sustento lejos de casa.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos ha descrito la concentración de poder en manos de la familia Ortega-Murillo y la persistencia de persecución contra periodistas, personas defensoras de derechos humanos y quienes son percibidos como críticos del régimen nicaragüense. En su pronunciamiento de abril de 2026, la CIDH también advirtió sobre restricciones a las libertades, privaciones arbitrarias de nacionalidad y actos de represión que alcanzan a personas fuera del país.

Ese contexto explica por qué la estabilidad migratoria es vital para periodistas que escaparon de Nicaragua. Las fuentes sobre la detención de Galeano describen un procedimiento de ICE en Florida y no atribuyen el operativo a una intervención del régimen nicaragüense. Aun así, el antecedente de persecución y exilio importa: cuando una persona que siguió informando desde fuera queda incomunicada con su familia, se pone en riesgo la continuidad de una vida ya construida bajo condiciones de vulnerabilidad.

La información que ICE debe entregar a su familia

El centro de esta historia no es solamente la audiencia de octubre. Es una esposa que recibió dos llamadas breves y todavía busca una respuesta sobre el lugar de custodia de Luis Galeano. ICE debe comunicar de forma verificable dónde se encuentra, facilitar el contacto con su defensa y permitir una comunicación regular con su familia. Ninguna decisión sobre su caso puede convertir la información básica sobre una persona detenida en un privilegio incierto.

Para la comunidad latina y migrante, el caso muestra el costo humano que puede esconderse detrás de una detención migratoria. Cuando el arresto ocurre en medio de una jornada de trabajo, no se detiene únicamente a una persona: una familia pierde contacto, ingresos y la posibilidad de organizar con rapidez una defensa. La transparencia sobre el paradero y el acceso a asesoría legal son condiciones concretas para que el proceso no borre la historia, la voz y los derechos de quien queda bajo custodia.

La audiencia del 2 de octubre abrirá una etapa formal en el caso de Galeano, pero la urgencia empieza antes. Su familia necesita saber dónde está, hablar con él y acompañar a su defensa con información clara. Luis Galeano salió de Nicaragua para continuar haciendo periodismo desde el exilio; su detención en Florida no puede transformarse en una zona de silencio para quienes hoy intentan localizarlo y sostenerlo.

Una política migratoria que respete la dignidad humana

Desde Jonatan Palacios News rechazamos que las personas migrantes sean tratadas como criminales por el simple hecho de buscar seguridad, trabajo o un futuro mejor. Ningún procedimiento migratorio puede justificar la incertidumbre sobre el paradero de una persona detenida, el aislamiento de su familia ni la vulneración de sus derechos fundamentales. Detrás de cada expediente hay una historia, una familia y, con frecuencia, un aporte honesto a la sociedad que las recibió.

Estados Unidos debe reconsiderar las prácticas que criminalizan la migración y garantizar procesos transparentes, acceso efectivo a la defensa y respeto irrestricto a la dignidad humana. No todos los migrantes son criminales: muchos son trabajadores, profesionales, periodistas y familias que buscan vivir en libertad y contribuir al país que los acogió. Defender sus derechos no es una concesión; es una obligación democrática y humana.

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