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Kohat: termina el cerco de 20 horas; AP y AFP reportan 21 y al menos 31 muertos
El operativo en el complejo policial de Kohat fue dado por concluido tras unas 20 horas, según Associated Press. La agencia reportó 21 muertos y 103 heridos, mientras AFP había informado antes al menos 31 fallecidos —16 policías— y más de 100 heridos: una diferencia que mantiene abierto el saldo humano.

La madrugada terminó, pero las familias recibieron cifras distintas
Las familias de policías y civiles alcanzados en Kohat amanecieron entre funerales, hospitales y balances de víctimas que no coinciden. Associated Press informó que 21 personas murieron y 103 resultaron heridas en la ofensiva contra el complejo policial; AFP había dado antes una cifra de al menos 31 fallecidos, 16 de ellos policías, y más de 100 heridos. La diferencia atraviesa una tragedia ocurrida entre el viernes y el sábado, no una discusión abstracta sobre estadísticas.
Detrás de ambos recuentos están quienes acudían a la oración del viernes y quienes trabajaban en el recinto. AP señaló que muchas de las víctimas eran policías y personas que asistían a las plegarias en la mezquita. El final del cerco no cierra el dolor de las familias ni reduce la urgencia de que cada muerto y cada herido sea identificado con precisión, atendido con dignidad y acompañado durante las horas más difíciles.
Las fotografías distribuidas por AFP muestran militares junto a ladrillos, muros derruidos y otros escombros alrededor del complejo; también se observan ambulancias en una calle cercana. Esas escenas sitúan la dimensión material de lo ocurrido sin convertir la pérdida humana en espectáculo. El lugar donde vecinos, agentes y familias esperaban una jornada de oración y trabajo quedó gravemente dañado por una ofensiva que alteró la vida cotidiana de toda la ciudad.
Un explosivo en la mezquita abrió la ofensiva
El ataque comenzó el viernes en la ciudad de Kohat, en la provincia de Khyber Pakhtunkhwa, cerca de la frontera con Afganistán. Según AP, un atacante suicida embistió con un vehículo cargado de explosivos una mezquita dentro del recinto policial. Después, hombres armados irrumpieron en el complejo y se produjeron intercambios de disparos con las fuerzas de seguridad, lo que transformó el área en un escenario de emergencia durante gran parte de la noche.
El lugar no era solo una estación de policía. AP describió un complejo que alberga la agencia de inteligencia Special Branch, oficinas del Departamento Antiterrorista y viviendas de agentes vinculados a operaciones contra grupos armados en la provincia. La explosión derribó un muro exterior de las oficinas policiales y dañó severamente la mezquita, de acuerdo con ese despacho. La destrucción alcanzó, por tanto, espacios de trabajo, residencia y culto concentrados en un mismo perímetro.
El ataque golpeó un espacio donde confluyen la vida religiosa, el trabajo policial y la rutina urbana de Kohat. AFP situó el asalto en el histórico complejo Old Police Lines y recogió que el balance inicial incluía a numerosos policías. La elección de una mezquita durante la oración del viernes amplificó el costo civil y dejó a la ciudad frente a una noche de tensión, traslados hospitalarios y familias obligadas a buscar noticias de personas que habían salido para rezar o cumplir su turno.
El cerco concluyó después de unas 20 horas
La actualización que modifica el estado de la emergencia llegó con el anuncio del cierre del operativo. AP informó el sábado que las fuerzas de seguridad dieron por terminado el cerco tras unas 20 horas; el reporte recogió que la búsqueda siguió dentro del complejo y en zonas cercanas. Por esa razón, la situación ya no debe describirse como un combate activo: la fase de enfrentamiento terminó, aunque las consecuencias humanas y materiales continúan ocupando a Kohat.
Un responsable policial citado por AP indicó que fueron recuperados los cuerpos de ocho atacantes. La misma agencia reportó que, al caer la noche del viernes, se celebraron oraciones fúnebres por agentes fallecidos y que los cuerpos de policías y civiles muertos fueron entregados a sus familias para los entierros. Mientras el perímetro vuelve a ser revisado, los 103 heridos consignados por AP mantienen abierta una emergencia de salud que va mucho más allá del anuncio de que el cerco concluyó.
Video publicado por Jonatan Palacios News
Preview audiovisual publicado por @JPActivista
Aaj News publicó una cobertura actual del operativo de Kohat cuyo titular maneja una cifra propia, distinta de las recogidas por AP y AFP. Ese dato pertenece a la actualización de ese canal y no reemplaza los balances atribuidos por las agencias. La cobertura actual de Aaj News permite seguir la evolución audiovisual del caso como referencia, mientras el recuento humano requiere conservar con claridad la fuente de cada cifra.
AFP y AP describieron cortes diferentes del saldo humano
AFP y AP no describieron el mismo momento de la secuencia. El despacho de AFP que dio cuenta de al menos 31 muertos, incluidos 16 policías, y más de 100 heridos todavía informaba de personas armadas atrincheradas y de combates en curso. Esa era la fotografía de una fase previa al anuncio de que el cerco había terminado, cuando el número de víctimas y la situación dentro del complejo seguían moviéndose con rapidez.
El reporte de AP, que registró el final del cerco después de unas 20 horas, consignó 21 muertos y 103 heridos. Las cifras no deben sumarse ni mezclarse: son dos balances atribuidos de una misma tragedia, difundidos en fases diferentes de una operación que se extendió desde el viernes hasta el sábado. Presentar una como corrección automática de la otra borraría la cronología que permite entender por qué existe una diferencia de diez fallecidos entre ambos recuentos.
La brecha entre las cifras obliga a una lectura humana antes que numérica. Para las familias, cada diferencia contiene una persona cuya identidad, lesiones o muerte no puede diluirse en un titular apresurado. Mantener visibles la fuente y el momento de cada saldo protege la memoria de las víctimas y evita que la urgencia informativa convierta el dolor de Kohat en una competencia por anunciar el número más alto o el más reciente sin explicar su contexto.
Una ciudad fronteriza bajo presión regional
Kohat, una ciudad de alrededor de 220.000 habitantes según AFP, está en una provincia fronteriza que ha vivido una creciente violencia armada. El ataque sucede en un territorio donde la seguridad local está vinculada a tensiones que cruzan la frontera afgana y afectan a toda la región. Su impacto, sin embargo, se mide primero en quienes asistían a la mezquita, trabajaban en el complejo o esperaban noticias de sus familiares desde los hospitales y las calles cercanas.
El antecedente más duro citado por AP ocurrió en 2023, cuando un atacante suicida mató a 101 personas —la mayoría policías— en una mezquita de un complejo policial fuertemente protegido de Peshawar, capital provincial. Recordar ese episodio no equivale a equiparar ambos ataques; muestra por qué una nueva agresión contra una instalación similar tiene repercusión más allá de Kohat y revive el temor de una violencia repetida contra lugares que deberían ser seguros.
AP señala que las tensiones entre Pakistán y Afganistán se han agravado en los últimos años y que Islamabad atribuye parte del repunte de ataques a actividad transfronteriza, una acusación que el régimen talibán de Kabul rechaza. Ese contexto regional no permite asignar por sí solo la autoría de Kohat. La identidad de los responsables debe basarse en información confirmada y atribuida, no en suposiciones derivadas de un conflicto fronterizo que afecta a millones de personas.
El cerco terminó, pero la historia de Kohat continúa en los hospitales, los entierros y la necesidad de un registro fiable de las víctimas. La noticia internacional no se agota con el anuncio operativo: exige conservar separadas las cifras de AP y AFP, seguir la situación de las personas heridas y entender que una agresión contra un lugar de oración deja una cicatriz que desborda cualquier parte policial. Para las familias, cada nombre cuenta más que un saldo provisional.