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Cabello advierte a manifestantes por apagones tras aludir a reacciones de gandoleros
Diosdado Cabello pidió a quienes protestan por los apagones que tengan cuidado y relató dos bloqueos de vías que, según dijo, terminaron tras la reacción de conductores de gandolas. Sus palabras llegan mientras comunidades de varias regiones denuncian cortes eléctricos prolongados.

La advertencia dirigida a quienes reclaman
Diosdado Cabello advirtió a las personas que protestan por los apagones en Venezuela que tengan cuidado con sus acciones, al referirse a manifestaciones en las que, según su relato, se intentó cerrar una vía. La declaración quedó recogida en una publicación difundida por Freddy Zur y adquiere relevancia porque apunta directamente a comunidades que reclaman ante cortes eléctricos prolongados.
“Tengan cuidado con lo que hacen, señores. Tengan cuidado con lo que hacen”, expresó Cabello después de hablar de dos episodios que situó en Venezuela. La frase no fue una referencia abstracta a la movilidad o al tránsito: estuvo ligada a protestas por el servicio eléctrico y a la reacción que atribuyó a conductores de gandolas frente a los bloqueos.
Cabello sostuvo al mismo tiempo que la población tiene derecho a reclamar cuando la protesta es legítima. Sin embargo, acompañó ese reconocimiento con una advertencia reiterada y con el señalamiento de supuestos “infiltrados”. El contraste entre admitir el reclamo y alertar sobre consecuencias para quienes lo ejercen concentra el peso político de sus palabras.
El relato de dos vías bloqueadas
Al describir los hechos, Cabello afirmó que en dos lugares de Venezuela hubo intentos de trancar una carretera. Según su versión, los gandoleros se molestaron, prendieron sus vehículos y la manifestación terminó. No identificó en esa intervención los sitios, las fechas ni a las personas involucradas; lo que sí expuso fue una escena en la que el descontento de otros conductores aparece como respuesta al cierre de la vía.
La referencia a los gandoleros ocupa un lugar central en el mensaje. Cabello planteó que quienes circulan por las carreteras van a trabajar y no tendrían relación con la protesta. Añadió que, si esas personas se molestan, se podría pedir la intervención de los cuerpos de seguridad para defender a quienes transitan. Esa secuencia enlaza una protesta por un servicio esencial con la posibilidad de presión de terceros y de actuación de estructuras armadas del régimen.
La advertencia no presenta pruebas de que los dos episodios relatados respondieran a una dinámica idéntica ni permite convertir el relato en una regla sobre todas las protestas. Lo relevante es que Cabello usó esos casos como aviso público a futuras manifestaciones: la movilización ciudadana fue descrita junto a la reacción de conductores y la eventual intervención de cuerpos de seguridad.
Apagones prolongados y reclamos ciudadanos
Comunidades de varias regiones de Venezuela han registrado y denunciado protestas por cortes eléctricos prolongados. Esos reclamos colocan en primer plano una necesidad cotidiana: disponer de electricidad para la vida doméstica, el trabajo, la conservación de alimentos, las comunicaciones y la atención de situaciones urgentes. Cuando el suministro falla durante largos períodos, la protesta se convierte en una expresión de una afectación concreta sobre la población.
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El pronunciamiento de Cabello no respondió con información sobre la duración de los apagones, las zonas afectadas o medidas para restituir el servicio. Se concentró, en cambio, en el método de protesta cuando implica el cierre de una vía. Esa diferencia importa: las comunidades denuncian una falla que altera su rutina, mientras la figura del aparato chavista desplazó el foco hacia las consecuencias de manifestarse en espacios de circulación.
El derecho a reclamar que Cabello mencionó no borra el sentido de la frase posterior. Decir que una protesta es legítima y, a la vez, advertir que otros conductores se molestarán o que se llamará a cuerpos de seguridad puede ser recibido por los participantes como un mensaje de intimidación. Esa lectura se desprende de las palabras pronunciadas y de la vulnerabilidad de quienes protestan por un servicio cuya interrupción ya condiciona su vida diaria.
Los “infiltrados” como respuesta al descontento
Cabello afirmó que existen “infiltrados” que buscan pescar en río revuelto y exponer al propio pueblo. No aportó en la declaración difundida nombres, hechos específicos ni elementos que identifiquen a las personas a las que dirigió ese señalamiento. La acusación debe permanecer atribuida a él y no desplaza el dato visible: hay ciudadanos que han salido a denunciar apagones prolongados.
Presentar a posibles infiltrados en medio de una protesta puede diluir la causa que lleva a vecinos a manifestarse: la falta de un servicio eléctrico estable. La población que reclama no queda definida por la caracterización de Cabello, sino por las denuncias que ha hecho sobre los cortes. Sus demandas y las imágenes que registran las concentraciones deben conservarse con su fecha, lugar general y contexto para impedir que el reclamo quede reducido a una etiqueta oficialista.
También resulta significativo que la advertencia llegara bajo la fórmula de “tengan cuidado” y tras la alusión a la molestia de conductores. No equivale, por sí sola, a la confirmación de una agresión contra manifestantes. Sí deja documentado un mensaje que asocia la protesta vial con reacciones adversas y con la presencia de cuerpos de seguridad, en un país donde el espacio para reclamar ha sido objeto de denuncias ciudadanas.
Preservar el reclamo y la memoria pública
Los videos, fotografías, testimonios y publicaciones de quienes padecen o documentan los apagones permiten fijar una cronología de los reclamos y de las respuestas públicas a esos reclamos. Cada registro puede mostrar qué ocurrió en un sector, cuándo se produjo una concentración, cuál era la exigencia expresada y cómo se desarrolló. Su preservación pública protege a las comunidades frente a intentos de silenciar, alterar o borrar la memoria de lo ocurrido.
La declaración de Cabello debe circular junto con los registros ciudadanos de las protestas, no en sustitución de ellos. Mantener ambos elementos disponibles permite distinguir entre la advertencia emitida desde el aparato chavista y las razones que llevan a las personas a salir por los apagones. La evidencia ciudadana no necesita adoptar la versión oficial para mostrar el costo de un servicio interrumpido y el derecho de la población a hacerlo visible.
En la Venezuela actual, donde las estructuras que controlan el poder no pueden presentarse como árbitros independientes de estos reclamos, la publicación y conservación de esa evidencia es una forma de resguardo colectivo. La memoria pública permitirá que, en una futura Venezuela libre y con instituciones reconstruidas e independientes, se establezcan responsabilidades por la respuesta dada a quienes reclamaron electricidad y por cualquier abuso cometido contra ellos.