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Maickel Villegas, culpable por el secuestro con homicidio de Ronald Ojeda: Fiscalía pidió 20 años
El Segundo Tribunal Oral en lo Penal de Santiago declaró culpable a Maickel David Villegas por el secuestro con homicidio de Ronald Ojeda. La Fiscalía solicitó 20 años de prisión y el tribunal fijó para el 15 de octubre la lectura de la sentencia, mientras sigue abierta una investigación separada.

Un veredicto por la operación de febrero de 2024
Ronald Ojeda, exteniente venezolano y refugiado político en Chile, fue secuestrado de su vivienda en Santiago durante la madrugada del 21 de febrero de 2024. Más de dos años después, el Segundo Tribunal Oral en lo Penal de Santiago declaró culpable a Maickel David Villegas Rodríguez por su participación en el secuestro con homicidio que terminó con la muerte de Ojeda.
El veredicto corresponde al primer juicio oral vinculado con el crimen y abre una etapa decisiva para la familia de la víctima. La Fiscalía Metropolitana Sur solicitó una pena de 20 años de presidio para Villegas. El tribunal fijó la lectura de la sentencia para el 15 de octubre, a las 13:00 horas, cuando se conocerá la pena impuesta en este proceso.
La resolución no cierra el caso completo. La investigación sobre otros involucrados continúa en una causa separada, al igual que la indagación sobre una eventual motivación política. Ese punto no fue materia de este juicio, según explicó el fiscal regional Metropolitano Sur, Héctor Barros, al valorar la decisión del tribunal.
Vigilancia, filmación y apoyo logístico
Durante el juicio, la Fiscalía sostuvo que Villegas cumplió labores concretas antes y durante el secuestro. La acusación expuesta ante el tribunal lo ubicó vigilando durante varias horas las inmediaciones del edificio donde residía Ojeda, en la comuna de Independencia, antes de que un grupo de hombres que simulaba ser policía irrumpiera y se llevara a la víctima por la fuerza.
Según el Ministerio Público, Villegas también filmó el momento del secuestro para remitir ese registro a terceros. Barros señaló que la Fiscalía interpretó esa acción como una forma de rendir cuenta de que la operación había sido ejecutada. Las pruebas presentadas también lo vincularon con tareas de cobertura y apoyo para el desplazamiento de quienes participaron esa noche.
La Fiscalía lo situó en un nivel operativo de la estructura investigada, identificada en la causa como Los Piratas de Aragua. Esa caracterización delimita el alcance del juicio: el veredicto examinó la participación atribuida a Villegas en la ejecución del secuestro, no las decisiones de quienes habrían dirigido o coordinado la operación en sus niveles superiores.
Una pista documental en una estación de servicio
Entre los elementos expuestos en el proceso figura una transacción realizada en una estación de servicio de La Granja. De acuerdo con la información divulgada por la Fiscalía, Villegas cargó combustible y entregó su RUT para acumular puntos, un dato que permitió a los investigadores vincularlo con los movimientos posteriores al secuestro.
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La investigación reconstruyó además que, tras salir de Chile por un paso no habilitado, Villegas fue detenido meses después en Costa Rica. Posteriormente fue extraditado a Chile en noviembre de 2024 para enfrentar el juicio oral. Su regreso al país permitió que el caso llegara a esta fase pública de prueba, alegatos y decisión judicial.
El hallazgo del cuerpo de Ojeda, enterrado bajo cemento en una toma de Maipú, convirtió el caso en uno de los crímenes más graves contra un refugiado venezolano en Chile. La secuencia conocida —el ingreso al departamento, el traslado forzado, el cautiverio y el homicidio— dejó a su familia ante una pérdida irreparable y a la comunidad venezolana exiliada ante una alarma que sigue vigente.
El móvil político sigue bajo investigación separada
El posible trasfondo político del secuestro no fue resuelto por el veredicto contra Villegas. Barros indicó que esa línea permanece abierta y que será discutida en otro proceso, relacionado con quienes la Fiscalía señala como máximos responsables de la estructura investigada. La decisión sobre Villegas no permite atribuir ese móvil como un hecho establecido.
Ojeda había llegado a Chile con condición de refugiado político después de salir de Venezuela. Ese antecedente explica la relevancia pública del caso, pero no sustituye la prueba que debe reunirse en la investigación separada. Determinar si el crimen estuvo vinculado con su condición de disidente exige individualizar a los responsables de las decisiones y acreditar sus posibles motivaciones.
La distinción es central para no borrar dos dimensiones del expediente. Una es la responsabilidad penal ya establecida por el tribunal respecto de la participación de Villegas. La otra es la reconstrucción de la cadena completa de mandos, contactos y razones detrás del secuestro, una tarea que sigue en curso bajo la jurisdicción chilena.
Justicia inicial y una deuda con la verdad completa
Para la familia de Ronald Ojeda, el veredicto representa el primer reconocimiento judicial de responsabilidad por el crimen que le arrebató la vida. Barros afirmó que el resultado daba a sus familiares la posibilidad de obtener justicia en este primer proceso. La futura sentencia definirá la pena, pero el daño humano no se agota en una cifra de años de presidio.
El caso también interpela a Chile sobre la protección real de quienes buscan refugio tras denunciar persecución política. Ojeda vivía bajo esa condición cuando fue raptado de su hogar. La seguridad de las personas refugiadas no puede reducirse a un documento migratorio: requiere prevención efectiva frente a amenazas, redes criminales y operaciones que atraviesan fronteras.
La lectura de la sentencia del 15 de octubre marcará el siguiente hito para Villegas. En paralelo, la causa separada deberá avanzar sobre los demás involucrados y el eventual móvil político sin confundir hipótesis con certezas. Preservar la memoria de Ronald Ojeda exige que cada responsabilidad demostrada tenga consecuencia y que la verdad completa no quede fragmentada entre expedientes.