Médicos mantienen una cirugía con linternas tras apagón en el Razetti de Barinas

Una falla eléctrica dejó sin iluminación un quirófano del Hospital Dr. Luis Razetti mientras un paciente era intervenido. El equipo médico recurrió a linternas de cabeza y teléfonos hasta que arrancó la planta de emergencia, un episodio que vuelve visible la fragilidad de los servicios críticos.

Venezuela

Médicos mantienen una cirugía con linternas tras apagón en el Razetti de Barinas

Una falla eléctrica dejó sin iluminación un quirófano del Hospital Dr. Luis Razetti mientras un paciente era intervenido. El equipo médico recurrió a linternas de cabeza y teléfonos hasta que arrancó la planta de emergencia, un episodio que vuelve visible la fragilidad de los servicios críticos.

JPNJonatan Palacios NewsPublicado el 24 de septiembre de 2026.
Médicos mantienen una cirugía con linternas tras apagón en el Razetti de Barinas
Imagen editorial principal: Jonatan Palacios News para esta cobertura.

Un paciente estaba siendo intervenido cuando el quirófano del Hospital Dr. Luis Razetti de Barinas quedó sin iluminación por una falla eléctrica. El equipo médico continuó el procedimiento con linternas de cabeza y las luces de teléfonos celulares durante varios minutos, según el reporte difundido por Alnavío y las imágenes atribuidas a Noticias24 Venezuela. La escena coloca en primer plano una realidad que ningún centro asistencial debería normalizar: una operación depende de visibilidad constante, equipos estables y un respaldo que entre en funcionamiento antes de que la urgencia se convierta en daño.

Un quirófano sin iluminación en plena intervención

Las imágenes difundidas desde el hospital muestran a varios integrantes del equipo médico dentro del pabellón con luces frontales encendidas. También se distinguen teléfonos usados para reforzar la iluminación mientras la cirugía seguía en curso. El material registra una respuesta improvisada ante el corte, no una condición segura de trabajo. La identificación del paciente no fue divulgada, un límite necesario para proteger su privacidad, pero el riesgo retratado alcanza a cualquiera que requiera atención quirúrgica en ese lugar.

Alnavío informó que la falla dejó a oscuras el área de quirófanos durante una intervención. El hospital es presentado por esa fuente como el principal centro asistencial de Barinas. La información describe que la electricidad regresó de manera paulatina después del arranque de la planta de emergencia. Esa secuencia importa: la energía de respaldo existe precisamente para evitar que el personal tenga que sustituir con teléfonos y linternas las condiciones mínimas de un procedimiento médico.

La fuente no reportó el desenlace clínico del paciente ni identificó la cirugía que se realizaba. Lo que sí quedó expuesto es el tramo crítico en el que la atención dependió de la capacidad del personal para sostener el trabajo bajo iluminación precaria. En una sala de operaciones, una interrupción eléctrica no es una incomodidad doméstica. Puede alterar la visibilidad, la coordinación del equipo y el uso de equipos que requieren alimentación continua.

La planta llegó después de los minutos críticos

El restablecimiento progresivo tras el encendido de la planta de emergencia muestra que había una fuente de respaldo, pero también que no evitó el período inicial de oscuridad. La pregunta relevante no se reduce a si el suministro volvió: es cuánto tardó el respaldo, qué áreas quedaron expuestas y bajo qué condiciones debieron continuar quienes atendían al paciente. Esos datos deben formar parte del registro público del episodio, junto con la hora del corte y de la restitución.

Dentro del pabellón, los profesionales fueron escuchados decir: “Sin luz, pero con toda la actitud”. La frase recoge la disposición de un equipo que siguió atendiendo bajo presión, pero no convierte la precariedad en mérito de un sistema. El compromiso de médicos, enfermeras y demás trabajadores de salud no puede ser usado para ocultar que una intervención quedó sometida a recursos de emergencia que no sustituyen el funcionamiento seguro de un quirófano.

La continuidad asistencial necesita energía confiable antes, durante y después de una operación. La iluminación es solo una parte: también dependen del suministro los equipos, la conservación de insumos y la capacidad de responder a una complicación. El episodio de Barinas revela un costo humano concreto de las fallas de servicios esenciales: obliga al personal a asumir riesgos adicionales y deja a pacientes y familias frente a una incertidumbre que no eligieron.

Diálisis interrumpida en Barquisimeto

El expediente también recoge una denuncia distinta, pero conectada por la misma vulnerabilidad: al menos 42 pacientes de la Unidad de Diálisis Barquisimeto quedaron sin electricidad durante un racionamiento. La periodista local Karina Peraza explicó que, según los afectados, la planta eléctrica no pudo utilizarse por falta de gasoil. La diálisis no admite la misma lógica de espera que un trámite administrativo; para personas con enfermedad renal, cada interrupción altera una rutina terapéutica indispensable.

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Peraza añadió que la administración de la unidad había solicitado combustible a la Secretaría de Salud de Lara una semana antes, de acuerdo con el relato de los afectados. Esa afirmación debe conservarse como una denuncia atribuida, junto con la fecha de la petición y las comunicaciones que puedan respaldarla. No es un detalle secundario: la disponibilidad de combustible para una planta determina si una instalación crítica puede sostener atención cuando falla la red eléctrica.

En la misma información se reportaron racionamientos de seis y ocho horas en zonas de Lara, además de cortes desde la madrugada y fuertes fluctuaciones. La Prensa de Lara ubicó otra denuncia sobre pacientes renales sin luz en la mañana del jueves 24 de septiembre. Cada testimonio y cada publicación permiten reconstruir una cronología de afectaciones que no debe disolverse en estadísticas generales. Detrás de una sesión suspendida hay personas que organizan su vida, su transporte y su salud alrededor de un tratamiento que no puede quedar a merced de un apagón.

Cuando la emergencia depende de una linterna

Barinas y Barquisimeto muestran dos escenas diferentes del mismo límite: servicios de salud que deberían estar protegidos por respaldo efectivo terminan enfrentando interrupciones de energía. En el Razetti, el personal médico sostuvo una operación; en la unidad de diálisis, pacientes y familiares denunciaron que la planta no pudo responder por falta de combustible. Los hechos disponibles no permiten medir un alcance nacional, pero sí describen daños concretos que merecen ser vistos con toda su gravedad.

La evidencia difundida permite separar responsabilidades sin especular. Los médicos que recurrieron a linternas respondieron a una emergencia dentro del quirófano. Los pacientes renales y sus familiares alertaron sobre la paralización de un servicio del que depende su salud. Las publicaciones atribuidas a Noticias24 Venezuela, Karina Peraza y La Prensa de Lara preservan momentos, lugares y testimonios que ayudan a impedir que estas alertas se pierdan entre la rutina de los cortes.

La obligación de documentar no recae solo en quienes padecieron el apagón. Colegios médicos, trabajadores sanitarios, familiares, organizaciones civiles y periodistas pueden resguardar copias de videos, fotografías, testimonios, registros horarios y comunicaciones sobre combustible o fallas de planta. Ordenar esa evidencia por fecha y lugar protege la memoria de cada paciente afectado y permite identificar patrones. Hacerlo público no reemplaza la atención que hoy necesitan las personas, pero evita que la precariedad quede reducida a una anécdota pasajera.

Un expediente público para una Venezuela libre

La prioridad inmediata es que los registros de Barinas y Lara permanezcan accesibles: el momento del corte, las condiciones del quirófano, el funcionamiento de la planta, las denuncias de pacientes renales y las solicitudes de combustible mencionadas por los afectados. Ese conjunto de datos debe circular con sus fuentes y fechas, sin convertir denuncias en sentencias ni esconder el valor de los testimonios. La evidencia ciudadana es la herramienta disponible para que el sufrimiento no sea alterado, silenciado o borrado.

La investigación patrimonial, técnica y judicial sobre las fallas que exponen a pacientes tendrá que realizarse en una futura Venezuela libre, con instituciones independientes reconstruidas y capacidad real para establecer responsabilidades. Allí deberán revisarse los registros de mantenimiento, los protocolos de respaldo, los inventarios de combustible y las decisiones que incidieron en la continuidad de los servicios. Mientras ese día llega, preservar cada prueba y cada relato es una forma de acompañar a quienes tuvieron que enfrentar una cirugía o una sesión de diálisis bajo la amenaza de la oscuridad.

El caso del Razetti no termina cuando las luces vuelven. La imagen de un equipo médico operando con linternas deja una pregunta sobre la dignidad de los pacientes y la seguridad de quienes los atienden. Convertir esa imagen en memoria pública significa sostener la mirada sobre el problema, proteger a quienes denuncian y dejar constancia de que la salud no puede depender de la improvisación. En una Venezuela libre, esa memoria tendrá que traducirse en verdad, reparación y garantías reales para que ningún quirófano vuelva a apagarse durante una intervención.

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