María Corina Machado suma siete intentos frustrados de regreso pese al derecho que reconoce Rubio

María Corina Machado intentó volver tres veces esta semana desde Panamá, sin conseguir viajar a Venezuela, según confirmó su equipo a EFE. El total ya es de al menos siete intentos frustrados, mientras Washington sostiene que la dirigente opositora tiene derecho a regresar a su país.

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María Corina Machado suma siete intentos frustrados de regreso pese al derecho que reconoce Rubio

María Corina Machado intentó volver tres veces esta semana desde Panamá, sin conseguir viajar a Venezuela, según confirmó su equipo a EFE. El total ya es de al menos siete intentos frustrados, mientras Washington sostiene que la dirigente opositora tiene derecho a regresar a su país.

JPNJonatan Palacios NewsPublicado el 23 de septiembre de 2026.
María Corina Machado suma siete intentos frustrados de regreso pese al derecho que reconoce Rubio
Imagen editorial principal: Jonatan Palacios News para esta cobertura.

Tres intentos en una semana desde Panamá

María Corina Machado intentó regresar a Venezuela tres veces esta semana desde Panamá, pero no logró viajar al país, según confirmó su equipo a EFE este 23 de septiembre. Con esos nuevos episodios, la líder opositora acumula al menos siete intentos de retorno frustrados. La cifra convierte su salida temporal en una exclusión que sigue activa y sin una explicación pública capaz de responder por qué una venezolana no consigue volver a su propia nación.

El equipo de Machado informó a la agencia que se le ha impedido volar desde Panamá y que permanece allí sin poder salir. El dato central no es una escala prolongada ni un cambio de itinerario: son tres intentos fallidos en pocos días, dentro de una secuencia que ya se ha repetido al menos siete veces. Cada intento aumenta el peso político de una situación que afecta el derecho de retorno de una dirigente respaldada por millones de venezolanos.

La confirmación llega mientras Machado sigue fuera de Venezuela después de haber viajado en diciembre para recibir en Noruega la medalla del Nobel de la Paz. Antes de esa salida había permanecido cerca de un año en la clandestinidad para evitar ser detenida. El regreso que debía cerrar ese trayecto se ha transformado, según lo reportado por su equipo, en una cadena de impedimentos desde Panamá.

El derecho que Washington reconoce no se vuelve efectivo

La contradicción es directa. Marco Rubio ha sostenido públicamente que Machado puede volver a Venezuela, pero el reconocimiento político de ese derecho no ha producido un retorno efectivo. El 15 de julio, Cartwright Weiland, subsecretario de Asuntos Internacionales de Narcóticos del Departamento de Estado, expresó ante el Congreso que, por ser ciudadana venezolana, Machado tiene derecho a regresar. Más de dos meses después, los intentos reportados por su equipo siguen terminando fuera del país.

Washington no puede presentar ese principio como una declaración suficiente cuando la realidad documentada por los siete intentos apunta en dirección contraria. Si Estados Unidos reconoce que una ciudadana venezolana puede regresar, debe explicar qué gestiones ha realizado para que ese derecho no quede reducido a una frase de audiencia parlamentaria y si existió alguna actuación externa que haya afectado el traslado. La distancia entre la posición pública y el resultado concreto necesita una respuesta política precisa.

Los tres intentos frustrados esta semana y al menos siete en total, según su equipo, no pueden diluirse como un simple contratiempo. María Corina Machado sigue fuera de Venezuela mientras Washington reconoce públicamente su derecho a regresar a su propio país: la distancia entre ese reconocimiento y un retorno que continúa impedido exige una respuesta política.

Un intento marcado por los terremotos de junio

Uno de los retornos frustrados ocurrió después del doble terremoto que golpeó a Venezuela el 24 de junio. Machado buscaba viajar para acompañar a las personas afectadas por los sismos, según la información recogida por EFE. El episodio mostró que la restricción no solo mantiene fuera a una figura política: también la aleja de comunidades que atravesaban una emergencia y de una presencia que ella consideraba necesaria en ese momento.

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El 29 de junio, Machado denunció que el régimen venezolano cerró el espacio aéreo comercial para impedir su regreso desde Ciudad de Panamá. Esa denuncia forma parte de la cronología de los intentos fallidos y debe mantenerse atribuida como tal. El aparato que controla Venezuela no puede ser presentado como árbitro independiente de un caso que compromete el tránsito de una adversaria política ni como la vía que vaya a resolver la denuncia sobre sus propios controles.

La consecuencia práctica es visible: una venezolana que salió para recibir un reconocimiento internacional sigue sin poder completar el trayecto de vuelta a su país. No se trata de un derecho abstracto ni de una discusión lejana entre cancillerías. Se trata de la posibilidad de entrar a Venezuela, reencontrarse con su organización y estar junto a una sociedad sometida a una crisis política prolongada.

Washington y el aparato que controla Venezuela ante una contradicción

La pregunta sobre el bloqueo del retorno tiene dos planos que no deben confundirse. El régimen venezolano concentra de facto los mecanismos que inciden en la movilidad aérea y fue señalado por Machado en el episodio de junio. Washington, por su parte, ha reconocido el derecho de Machado a volver y debe responder por la brecha entre esa posición y los hechos que su equipo sigue reportando desde Panamá. Ninguno de esos planos puede ocultar al otro.

El mismo martes en que EFE publicó la confirmación de los tres nuevos intentos, Donald Trump y Delcy Rodríguez, figura central del régimen venezolano, sostuvieron una reunión en Nueva York durante la Asamblea General de las Naciones Unidas. No trascendió el contenido del encuentro. La coincidencia subraya la dimensión política de un retorno que continúa bloqueado mientras se producen contactos de alto nivel sobre Venezuela.

En esta situación, no corresponde trasladar la carga a Machado ni exigirle que demuestre una y otra vez su condición de venezolana. El derecho de regresar pertenece a quien nació en el país y no depende de la tolerancia de una estructura que controla de facto las rutas de acceso ni de declaraciones diplomáticas que no se traducen en garantías reales de movilidad. La responsabilidad pública recae en quienes intervienen, permiten o dejan sin resolver los obstáculos documentados.

La oposición exige que el regreso deje de ser una promesa

La Plataforma Unitaria Democrática expresó este martes su solidaridad con Machado y exigió respeto a su derecho de volver a Venezuela. La posición de la principal coalición opositora coloca el caso en su dimensión colectiva: no es solo la situación personal de una dirigente, sino la imposibilidad de ejercer plenamente la actividad política dentro del país para quienes desafían al régimen venezolano.

Los siete intentos reportados por el equipo de Machado deben quedar registrados como parte de un expediente público: cuándo se anunciaron, desde dónde se intentó volar, qué ocurrió en cada ocasión y qué respuesta recibieron. Esa memoria no sustituye una investigación independiente, que solo podrá existir en una Venezuela libre con instituciones reconstruidas fuera del control del aparato denunciado. Pero hoy evita que cada impedimento sea tratado como un incidente aislado y olvidable.

El hecho que permanece es contundente: María Corina Machado sigue en Panamá pese a que Washington reconoce su derecho a regresar y pese a que su equipo ha reportado al menos siete intentos para hacerlo. El retorno de una venezolana elegida por millones no puede quedar atrapado entre comunicados, reuniones sin contenido público y controles sin responsables identificados. Preservar cada prueba y cada fecha es la forma de impedir que ese derecho sea convertido en una espera indefinida.

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