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Terremoto en Colombia: el reporte sube a 7,4 y ubica el epicentro en Chocó
El sismo que inicialmente fue reportado con magnitudes entre 6,6 y 6,7 fue actualizado a 7,4 por los reportes difundidos este lunes. El epicentro fue localizado en San José del Palmar, Chocó, mientras continúan las evaluaciones de daños y atención a las personas afectadas.

Un terremoto sacudió este lunes amplias zonas de Colombia y obligó a evacuar viviendas, oficinas y comercios en varias ciudades. Los primeros boletines difundidos tras el movimiento hablaron de una magnitud de 6,6 y luego de 6,7; la actualización posterior atribuida al Servicio Geológico Colombiano situó el evento en magnitud 7,4.
El epicentro fue ubicado en San José del Palmar, municipio del departamento de Chocó, a las 7:34 de la mañana, hora local. La corrección de la magnitud es un dato central de esta emergencia: los parámetros de un sismo se afinan a medida que las redes de monitoreo procesan nuevas estaciones y registros. Las familias que sintieron la sacudida necesitan información precisa, rutas de atención activas y reportes públicos sobre el estado de las edificaciones.
San José del Palmar, el punto señalado por los reportes
Los despachos iniciales coinciden en ubicar el origen del terremoto en el occidente colombiano, en las inmediaciones de San José del Palmar, Chocó. La profundidad también cambió entre los reportes: una primera información atribuida al Servicio Geológico Colombiano la situó en 82 kilómetros, mientras que el Servicio Geológico de Estados Unidos la reportó en 107 kilómetros. Ambos registros describen un evento profundo, capaz de sentirse a gran distancia.
La localización importa porque el epicentro no resume por sí solo el alcance humano de una emergencia. San José del Palmar está en una zona montañosa y boscosa; las primeras noticias dieron cuenta de una percepción intensa del movimiento en el centro y el occidente del país. Las comunidades cercanas al foco deben quedar en el centro de la evaluación, junto con las ciudades donde hubo evacuaciones y avisos de afectaciones.
Los organismos técnicos tienen la tarea de mantener visible la secuencia de actualizaciones: hora de origen, magnitud, profundidad, ubicación y posibles réplicas. Publicar esa trazabilidad permite que la población entienda por qué una cifra inicial puede cambiar y evita que el dato más temprano quede instalado como si fuera el balance definitivo de la red sismológica.
La sacudida alcanzó ciudades del occidente y el centro
Reportes difundidos durante la mañana indicaron que el terremoto se sintió en Bogotá, Cali, Pereira, Armenia, Manizales, Antioquia, Cundinamarca y Meta, además de zonas de Ecuador y Panamá. La amplitud de esos reportes refleja la fuerza con que se percibió el movimiento, aunque la intensidad y los daños pueden ser muy distintos entre una localidad y otra.
En Cali, las primeras informaciones recogieron daños en fachadas y caída de materiales en algunos edificios. También se reportaron revisiones de construcciones por parte de bomberos y cortes de energía, gas y agua en sectores de la ciudad. Esas afectaciones deben comunicarse con ubicación general y horarios de restablecimiento, sin exponer direcciones de hogares ni poner a las familias en riesgo.
En Pereira, los reportes periodísticos señalaron problemas de comunicaciones y una evaluación en curso. Desde Manizales, Cali, Pereira y Armenia llegaron noticias de evacuaciones. La prioridad en cada punto es que los equipos de emergencia identifiquen personas lesionadas, revisen estructuras con riesgo y orienten a quienes no pueden regresar de inmediato a sus viviendas o lugares de trabajo.
Video publicado por Jonatan Palacios News
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Heridos y daños: una evaluación todavía en marcha
La gobernadora de Chocó, Nubia Córdoba, informó en redes sociales que en Quibdó había personas heridas y daños graves en edificaciones, sin ofrecer entonces un número de afectados. Esa comunicación identifica una alerta concreta en la capital departamental y exige que el balance posterior precise cuántas personas requirieron atención, qué construcciones presentan peligro y dónde se habilitaron apoyos para las familias.
También circularon reportes de colapsos y daños estructurales en Cali. Esos datos deben permanecer atribuidos a las fuentes que los difundieron mientras los equipos técnicos establecen el estado de cada inmueble. Un edificio con grietas, materiales desprendidos o fallas en sus elementos de soporte requiere inspección profesional antes de permitir el reingreso de residentes, trabajadores, estudiantes o clientes.
El número de heridos, las personas eventualmente atrapadas y la extensión de los daños no pueden reducirse a imágenes aisladas. Cada caso representa una familia que necesita auxilio, información y un lugar seguro. Las administraciones locales y las entidades de gestión del riesgo deben publicar balances desagregados, actualizar las líneas de atención y explicar qué sectores han sido inspeccionados.
Evacuación, inspecciones y servicios esenciales
La respuesta inmediata tras un terremoto no termina cuando deja de sentirse el movimiento. Las personas que evacuaron deben evitar volver a una construcción con daños visibles hasta que una revisión técnica lo autorice. También es indispensable reportar cables caídos, fugas de gas, incendios y desprendimientos a los canales de emergencia, sin acercarse a la zona de peligro.
Los cortes de energía, gas y agua mencionados en los reportes desde Cali afectan la atención médica, la comunicación familiar y la vida cotidiana. Restablecer esos servicios debe ir acompañado de información verificable sobre seguridad y cobertura, especialmente en hospitales, refugios temporales y áreas con edificaciones afectadas. La rapidez nunca puede desplazar la revisión que evita un nuevo daño.
Los organismos de socorro, bomberos y equipos municipales concentraron las primeras verificaciones en puntos reportados por la ciudadanía. La documentación de esos recorridos —fotografías técnicas, listados de inmuebles evaluados y balances con hora de corte— permite que la ayuda se dirija a quienes la necesitan y que las comunidades conozcan qué riesgos siguen activos.
El dato corregido exige información clara para las familias
La diferencia entre el primer dato de 6,6 y la magnitud actualizada de 7,4 no es un detalle menor. Es la evolución de una medición que cambió mientras avanzaba la emergencia. El Servicio Geológico Colombiano y el Servicio Geológico de Estados Unidos coincidieron, según los reportes disponibles, en el municipio de San José del Palmar como zona epicentral, aunque difundieron parámetros de profundidad distintos.
Colombia está atravesada por una actividad sísmica constante y la percepción de un movimiento fuerte genera temor legítimo, sobre todo donde hay antecedentes de construcciones vulnerables. Esa realidad obliga a priorizar mensajes útiles: qué zonas están siendo revisadas, dónde hay atención médica, qué vías presentan restricciones y cómo se registran los daños. La información oportuna también protege a quienes buscan a sus familiares.
Este terremoto deja una exigencia inmediata: que los balances se actualicen con hora, fuente y detalle territorial, y que la atención llegue primero a las comunidades y ciudades afectadas. La memoria de esta jornada debe conservar los reportes técnicos, las alertas ciudadanas y las decisiones de emergencia para que ninguna familia quede fuera de la respuesta ni de la reconstrucción que corresponda.