Venezuela · Investigación editorial
Delcy alimentó durante años el rechazo a Estados Unidos e Israel; ahora la estructura chavista coordina la ayuda que sus bases atacan
Una concentración chavista quemó banderas y rechazó a los rescatistas extranjeros después de los terremotos. El episodio no nació en el vacío: reproduce una retórica que Delcy Rodríguez pronunció durante años desde las instituciones del Estado y que hoy choca con la ayuda que la estructura chavista que encabeza solicitó, coordinó y agradeció.

Decenas de simpatizantes chavistas se concentraron en Caracas para rechazar la participación de equipos de rescate de Estados Unidos e Israel después de los sismos del 24 de junio. El video difundido por GlobaLAT muestra consignas contra “gringos y sionistas”; una cobertura de RFI reproducida por UOL situó el acto el 24 de julio en la plaza Bolívar y habló de cerca de un centenar de partidarios del chavismo que quemaron banderas de ambos países.
La escala importa: ese grupo no representa al pueblo venezolano. Pero el lenguaje empleado también importa. Las consignas no aparecieron de manera espontánea ni son ajenas al poder. Repiten palabras, enemigos y marcos políticos utilizados durante años por Delcy Rodríguez. No existe evidencia pública que permita afirmar que ella convocó personalmente esta concentración; sí existe un registro audiovisual amplio que permite exigirle responsabilidad política por haber contribuido, desde posiciones de mando, a normalizar ese discurso.
Delcy no puede presentarse como una observadora distante: el aparato que hoy protesta contra los rescatistas repite la retórica que ella promovió desde el poder.
La matriz contra Estados Unidos: “violencia militar”, “agresiones económicas” e “imperialistas”
El 10 de diciembre de 2025, durante la Asamblea de los Pueblos por la Soberanía y la Paz, Delcy Rodríguez dedicó buena parte de una intervención de casi treinta minutos a construir a Estados Unidos como amenaza permanente. Describió a James Monroe como “supremacista, fanático, racista, clasista, esclavista” y afirmó que la política exterior estadounidense exhibía dos características: “violencia militar” y “agresiones económicas”.
En el mismo discurso aseguró que quienes pidieran presión, bloqueo o intervención contra el poder chavista encontrarían un “Ejército unido”, llamó “cipayos extremistas” a sus adversarios y situó el conflicto como una batalla histórica contra “expansionistas” e “imperialistas”. No era una conversación privada: era un discurso político difundido públicamente desde la Vicepresidencia.
Video 1 · Delcy contra Estados Unidos, 10 de diciembre de 2025
Abrir el video completo y verificar el discurso. Los pasajes sobre la política exterior estadounidense comienzan alrededor de 3:25 y 12:30.
La palabra “sionistas” también salió de la voz de Delcy
Ese mismo 10 de diciembre, Rodríguez no se limitó a criticar decisiones del Gobierno de Israel. Habló de “sionistas fracasados” y los vinculó con una “triste agenda contra los pueblos libres del mundo”. Después conectó ese lenguaje con la supuesta agresión contra Venezuela y con las movilizaciones contra Estados Unidos. La combinación es relevante: “imperialistas”, “sionistas”, “agresión” y “enemigos del pueblo” forman el mismo repertorio que reaparece en las pancartas de Caracas.
Dos años antes, en octubre de 2023, Rodríguez ya había utilizado desde Moscú la expresión “visión sionista” al condenar la actuación israelí en Gaza. En aquella intervención también sostuvo que la vida de un niño israelí valía lo mismo que la de un niño palestino; esa precisión debe conservarse para no manipular su declaración. Pero el registro confirma que la palabra “sionista” llevaba años integrada en su discurso político como categoría de señalamiento.
Video 2 · “Sionistas fracasados”, diciembre de 2025
Video 3 · Declaraciones de Delcy sobre Israel y Gaza, octubre de 2023
Abrir el video y revisar la declaración completa.
Video publicado por Jonatan Palacios News
Preview audiovisual publicado por @JPActivista
En enero volvió a llamar “agresión armada” a la acción estadounidense
El 3 de enero de 2026, después de la captura de Nicolás Maduro, Rodríguez exigió su liberación y calificó la operación estadounidense como una “agresión armada contra nuestro país”. Convocó una “fusión policial, militar, popular” y afirmó que la historia y la justicia harían pagar a quienes promovieron la operación. Otra vez, el mensaje no distinguió solamente una controversia diplomática: movilizó al aparato y a sus seguidores mediante un lenguaje de confrontación nacional.
Video 4 · Delcy responde a Estados Unidos, enero de 2026
La realidad del terremoto obligó a Delcy a aceptar aquello que su discurso convirtió en enemigo
Tras los terremotos del 24 de junio, la prioridad dejó de ser la consigna y pasó a ser la vida de personas atrapadas entre los escombros. La propia Cancillería venezolana informó que Delcy Rodríguez recibió al responsable del Equipo de Asistencia para Respuesta a Desastres de Estados Unidos para coordinar búsqueda, rescate, distribución de ayuda y campamentos temporales. El Comando Sur estadounidense informó que su despliegue fue solicitado por la estructura que controla el poder en Venezuela y que incluyó traslado de rescatistas, apoyo para devolver la operatividad al aeropuerto de Maiquetía, asistencia humanitaria e imágenes satelitales para evaluar daños.
Con Israel ocurrió una contradicción todavía más visible. La estructura chavista que durante años usó “sionista” como palabra de combate recibió a una delegación israelí de búsqueda, rescate y evaluación estructural. El 21 de julio, la Cancillería venezolana informó que Delcy Rodríguez se reunió con sus integrantes al terminar la misión. Según el comunicado israelí recogido por The Times of Israel, Rodríguez expresó agradecimiento por sus esfuerzos y había pedido extender su permanencia.
Estados Unidos e Israel no llegaron como una abstracción ideológica: llegaron con capacidades técnicas que Venezuela necesitaba. La protesta chavista atacó precisamente a los equipos cuya presencia había sido aceptada, coordinada y agradecida por la estructura que encabeza Delcy.
La contradicción política
Delcy Rodríguez sembró durante años una narrativa de “agresión imperialista” y “sionistas” para movilizar a las bases chavistas. Cuando el desastre obligó al aparato que encabeza a trabajar con Estados Unidos e Israel, ese lenguaje no desapareció: quedó instalado entre seguidores que ahora rechazan incluso a quienes llegaron a rescatar venezolanos. No está probado que Delcy ordenara esta protesta; sí está documentado que ayudó a construir el marco político que la hace posible.
Delcy debe responder por el discurso que promovió
Una dirigente no puede repetir durante años que Estados Unidos representa violencia, expansión y agresión; llamar “sionistas fracasados” a adversarios; convocar una fusión “policial, militar, popular”; y luego actuar como si las consignas de sus bases no tuvieran relación con ese adoctrinamiento político. La responsabilidad que plantea esta nota es política y está sustentada en sus propias palabras.
También debe reconocerse el giro: el aparato que encabeza coordinó con Estados Unidos y recibió a Israel porque la emergencia exigía cooperación. Lo que no puede hacer es beneficiarse de esa ayuda sin desmontar públicamente la hostilidad que su propio aparato alimentó. Agradecer a los rescatistas en una reunión oficial no basta si, al mismo tiempo, los canales y las bases del chavismo continúan presentándolos como invasores.
Las víctimas del terremoto necesitaban grúas, médicos, ingenieros, perros de búsqueda, imágenes satelitales y equipos de rescate. Ninguna bandera quemada encontró a una persona entre los escombros. Ninguna consigna reemplazó una operación de salvamento. La propaganda no salvó vidas; la cooperación humanitaria sí podía hacerlo.
La pregunta ya no es solamente quién convocó la protesta. La pregunta es: ¿qué responsabilidad política tiene Delcy Rodríguez por haber promovido durante años un discurso contra Estados Unidos e Israel que hoy lleva a parte de sus seguidores a rechazar incluso la ayuda capaz de salvar vidas?